El embarazo y los cambios
Desde el momento en que el óvulo es fecundado por un
espermatozoide, una vida comienza a formarse dentro del cuerpo de la mujer, y
ésto se puede notar en los cambios físicos que siente una futura madre en su
interior. Esta vida en formación es muy frágil y por eso es muy importante
cuidarla.Durante
el embarazo se producen complejos procesos normales que afectan a casi todos
los órganos del cuerpo de la mujer provocando los síntomas del embarazo.
La Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia
(FIGO): definió al embarazo como la parte
del proceso de la reproducción humana que comienza con la implantación del
óvulo fecundado en la mujer y termina con el parto.
Este período dura entre 40 semanas a partir del primer día de la
última menstruación o 38 semanas a partir del día de la fecundación, lo que
equivale a unos 9 meses aproximadamente. Durante estos 9 meses ocurren en la
mujer diversos cambios físicos y psicológicos.
Durante el primer mes de gestación suelen ocurrir diversos
cambios apenas perceptibles
para la madre.
En el segundo mes de gestación aparecen los primeros cambios
hormonales sintomáticos como alteraciones en el aparato digestivo (nauseas) y del
ritmo evacuatorio, etc. También los órganos sensoriales sufren cambios:
preferencia de ciertos alimentos y cambios en el gusto, lo que provoca rechazo
a ciertos gustos y olores y al humo de cigarrillos. Las encías se inflaman por
la acción hormonal.
Los mareos, el aumento
en la frecuencia respiratoria y palpitaciones, son síntomas muy frecuentes en
éste período. Las glándulas mamarias aumentan de tamaño y se vuelven más
sensibles, y la aureola del pezón se oscurece.
Emocionalmente, pueden aparecer cambios de humor fuertes, sentimientos
contradictorios acerca de la maternidad y que su atención se centre en los
cambios físicos.
Durante el tercer mes, el feto comienza adquirir movilidad en
brazos y piernas, y es en este período en donde se puede distinguir el sexo del
mismo.
En el inicio del segundo trimestre. Se hace evidente un
aumento del peso de la madre, se ensancha la cintura, y en éste período es
cuando las náuseas o vómitos suelen cesar.
A lo largo del segundo trimestre, el útero alcanza el nivel
del ombligo y cerca del sexto mes, lo supera. Es muy probable que la madre
pueda sentir los movimientos del feto, ya que es habitual que cuando esté
despierto se mueva mucho. A veces se presentan molestias abdominales,
compatibles con acidez gástrica.
En el séptimo mes el tamaño del útero se hace más notable. Puede
que como producto de un cambio hormonal, la piel de la embarazada presente
alteraciones tales como: manchas color marrón en la frente, mejillas y peri
bucales; además de una mayor pigmentación de los genitales externos.
Uno de los cambios físicos que se debe vigilar es la aparición
de edemas en las piernas. En esta etapa es
frecuente que la madre note que el feto responde a los ruidos exteriores con
movimientos. También, el mayor crecimiento con respecto al útero, lo obliga a
posicionarse cabeza abajo.
Finalmente hay un
aumento en las contracciones uterinas que son las que anuncian la cercanía del
parto.




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